Otro cuento que debo, ayer estaba platicando con un amigo y quien sabe de donde salio esa frase, lo cual a mi se me figuro como un exelente titulo para un cuento, asi que el escribio el suyo y yo el mio aqui esta el de él, espero que les agrade >.<
Yo y mi bocota, tenia que haberme callado, pero no, ya estaba desesperada y no podía continuar así, no entiendo realmente como termine en este enredo, solo recuerdo que en algún momento en una cita que tuve termine en casa de mi mejor amigo jugando x-box, y quejándome de todos los hombres del mundo,después de que mi hermano termino de escucharme, me dijo que conocía un buen lugar donde podría solucionar mi problema, y que en definitiva no era un putero.
Al día siguiente, después de una increíble pelea con mi hermano, termino obligándome a ir a ese lugar del que había hablado antes, así que dirección en mano me encamine hacia aya, era una especie de edificio viejo, con muchas oficinas en el, al entrar lo que mas me llamo la atención fue un tablón de anuncios enorme, una señorita salio a recibirme:
-Buenos días señorita, que puedo hacer por usted?
-A si claro perdone, buenos días, un amigo me envió a esta dirección, me dijo que mi problema de citas – me sentía como una entupida preguntando eso a una completa extraña
-Si, esta usted en el lugar correcto, mire puede buscar lo que quiera ahí – dijo mientras señalaba el tablón de anuncios
Voltee a ver el tablón, estaba llena de hojas de todos los tamaños posibles, y de todas las formas, me acerque y tome la primera hoja “se busca chica…info. Aquí” era todo lo que decía la hoja
-eh disculpe…-dije mientras me volteaba a ver a la señorita, que ya no se encontraba ahí
Salí de ese lugar sintiéndome aun más entupida, que clase de lugar era ese, que clase de anuncios eran esos, mire la hoja que todavía tenia en la mano y la tire. Que estupidez mas grande, alguien iba a pagar por eso!!
Me dirigí a mi cafetería preferida, la amaba tanto, tendía a un aire tan bohemio, aparte de que el café era delicioso, y tenía una excelente colección de pinturas que amaba verlas una y otra vez. Pedí un capuchino, y me senté en un sillón esperando, cuando me di cuenta que habían cambiado los cuadros, los cambiaban cada que se le ocurría al dueño, lo cual era estupidamente frecuente. Tome algunos sorbos de mi capuchino y me levante a ver un cuadro que me había llamado la atención
El cuadro era de un chico, que se acercaba a una chica con una sonrisa, en la cara de la chica se asomaba una pregunta en la sonrisa, a ninguno de los dos se les veía bien la mirada, me agradaba el efecto de aquel cuadro, a lado había una etiqueta con el nombre de este “Se busca chica…info. Aquí” no podía ser cierto eso, eso era un mal, mal chiste.
Corrí con la cajera y le pregunte el autor de aquel cuadro, y como podría comprarlo, a lo que ella saco una lista llena de direcciones y me dio una dirección, le di las gracias, Salí y pedí un taxi que me llevara para aya.
Llegue a otro edificio, a una especie de estudio lleno de cuadros parecidos al que vi en la cafetería, pregunte por el autor a una señorita que iba pasando por ahí y me encamino a otro cuarto, en donde encontré a un chico, como de 25 años, bien parecido, con todo la apariencia de artista, justamente en ese momento estaba pintando.
-Ajam…hola, disculpe- dije
-Ah, hola disculpe, estaba distraído, que puedo hacer por usted – dijo algo distraído, mirándome con cierto asombro
-Si, es que acabo de ver un cuadro suyo en la cafetería.. y quería…preguntarle- dije nerviosa
-Tomaste mi anuncio – Dijo con una sonrisa en la cara
Como podia olvidar tus ojos, esos ojos que en los que me perderia todos los dias de mi vida, en los que podia vivir en mi sueño, mi uelo e estar siempre contigo, o almenos eso crei, hasta que llamaste, un ida como cualquier otro para decirme que te irias a vivir lejos, y que no querias seguir a mi lado.
No era posible eso, no podias quitarme lo que era mio por derecho, yo vi primero esos ojos, yo los ame, y solo devian de verme a mi.
Recuerdo que ese mismo dia, arranque el telefono de la pared, y cerre mi casa con llave, no volveria a ver tus ojos, no volveria ver los ojos de nadie mas, ni siquiera los mios propios.
Lo intenté, vaya que lo intenté, iba a tu casa armandome de todo el valor posible para tocar tu puerta y pedirte explicaciones. No funcionaba, al estar mi puño a cinco centimetros de golpear tu puerta me acobardaba.
Salía corriendo, llorando, pensando en todo lo que vivimos. Los atardeceres en la torre latinoamericana seguidos de una ópera en bellas artes, un paseo por los antros de insurgentes, la condesa.
Mi esquizofrenia iba creciendo dia con dia, incluso tuve que ir a ver a un psicólogo, muy pulcro, siempre de traje, me desagradaba en varios aspectos pero no veía otra solución. Me animaba a que te confrontara, hasta que lo logró.
Claro, no fue absolutamente nada agradable, en especial por que ese dia habia tomado como estupido…estupidamente tome el consejo del psicologo, claro el definitivamente no queria que tomara, mucho menos que llevara mi navaja…
Asi que después de la juerga, llege a tu casa y toque como desesperado hasta que logre sacarte de tus casillas y que bajaras a hablarme, despues de acusarte de todo lo que podia acusarte y de amenazarte, termine llorando en tus piernas, arrepentido de todo lo que habia dicho antes
Sabías que eso es lo que tenía que pasar, no podía ser de otra manera. Nunca he podido ser demasiado agresivo contigo, aunque también sé que eso es lo que quieres. Siempre termino disculpándome, arrodillandome y humillándome ante tí.
Me hinco y miro a tu cara, tus ojos, esos ojos que por derecho me pertenecen. No puedo pensar en otra cosa, tus ojos empiezan a llenar todos y cada uno de mis pensamientos, son lo único que puedo ver, son la única cosa en el mundo.
Te lanzo un grito desgarrador, sabes que no puedo quitar mi vista de tus ojos, me lanzo sobre tí, te sostengo contra el piso, te digo cuanto te amo, cuanto te necesito, cuanto necesito esa mirada por las mañanas mientras tienes tu cabello alborotado. Te necesito.
Te necesito tanto, digo entre sollosos, mientras tu inicias a llorar, no puedes estar llorando, no con esos ojos, no debes de ser tú triste, siento como algo dentro de mi se rompe, que el tiempo deja de girar, no puedo ver esos ojos, no de esa manera. Saco mi navaja, no me iré de aquí sin venganza, gritas horrorizada, era de esperarse, nunca me habias visto con algo con lo que pudiera hacerte daño en las manos, vuelvo a tus ojos, ahora hay miedo en ellos, y de nuevo siento frio mi cuerpo, no te voy a lastimar, lo prometo, digo en un suspiro
————————————————————–(aqui inicia el final alternativo)
Te tomo de la cabeza, mientras sigues llorando, ahora con mas fuerza, acaricio tu cabello, que también ame tanto, y lo corto, casi a rape, gritas, se que lo que mas amas de ti después de tus ojos es tu cabello, tu me arrebataste esos ojos, yo te cobro con tu cabello. Se que te lastimo con lo fuerte que te jalo, así es como me duele alejarme de tus ojos.
Tomo todo lo que queda de tu cabello, te beso a la fuerza, y salgo corriendo
Despierto en un hotel, con una cruda increíble, que había pasado ayer? Veo lo que quedo de tu cabello tirado alrededor mió, y la almohada llena de lagrimas, me entra una punzada de dolor en el pecho, que había hecho?, te había lastimado,,..Salí de la cama con un brinco, y me miré el espejo, estupido, era un estupido, rompí el espejo, me sangraban las manos, no me importaba, ya no importaba, me agacho y tomo un pedazo de cristal del suelo, y me corto mas la mano, me acuesto esperando que todo termine, ya no puedo verte, no después de lo que te hice, no después de todo, tomo tu cabello y lo beso… nunca mas…
Como podia olvidar tus ojos, esos ojos que en los que me perderia todos los dias de mi vida, en los que podia vivir en mi sueño, mi uelo e estar siempre contigo, o almenos eso crei, hasta que llamaste, un ida como cualquier otro para decirme que te irias a vivir lejos, y que no querias seguir a mi lado.
No era posible eso, no podias quitarme lo que era mio por derecho, yo vi primero esos ojos, yo los ame, y solo devian de verme a mi.
Recuerdo que ese mismo dia, arranque el telefono de la pared, y cerre mi casa con llave, no volveria a ver tus ojos, no volveria ver los ojos de nadie mas, ni siquiera los mios propios.
Lo intenté, vaya que lo intenté, iba a tu casa armandome de todo el valor posible para tocar tu puerta y pedirte explicaciones. No funcionaba, al estar mi puño a cinco centimetros de golpear tu puerta me acobardaba.
Salía corriendo, llorando, pensando en todo lo que vivimos. Los atardeceres en la torre latinoamericana seguidos de una ópera en bellas artes, un paseo por los antros de insurgentes, la condesa.
Mi esquizofrenia iba creciendo dia con dia, incluso tuve que ir a ver a un psicólogo, muy pulcro, siempre de traje, me desagradaba en varios aspectos pero no veía otra solución. Me animaba a que te confrontara, hasta que lo logró.
Claro, no fue absolutamente nada agradable, en especial por que ese dia habia tomado como estupido…estupidamente tome el consejo del psicologo, claro el definitivamente no queria que tomara, mucho menos que llevara mi navaja…
Asi que después de la juerga, llege a tu casa y toque como desesperado hasta que logre sacarte de tus casillas y que bajaras a hablarme, despues de acusarte de todo lo que podia acusarte y de amenazarte, termine llorando en tus piernas, arrepentido de todo lo que habia dicho antes
Sabías que eso es lo que tenía que pasar, no podía ser de otra manera. Nunca he podido ser demasiado agresivo contigo, aunque también sé que eso es lo que quieres. Siempre termino disculpándome, arrodillandome y humillándome ante tí.
Me hinco y miro a tu cara, tus ojos, esos ojos que por derecho me pertenecen. No puedo pensar en otra cosa, tus ojos empiezan a llenar todos y cada uno de mis pensamientos, son lo único que puedo ver, son la única cosa en el mundo.
Te lanzo un grito desgarrador, sabes que no puedo quitar mi vista de tus ojos, me lanzo sobre tí, te sostengo contra el piso, te digo cuanto te amo, cuanto te necesito, cuanto necesito esa mirada por las mañanas mientras tienes tu cabello alborotado. Te necesito.
Te necesito tanto, digo entre sollosos, mientras tu inicias a llorar, no puedes estar llorando, no con esos ojos, no debes de ser tú triste, siento como algo dentro de mi se rompe, que el tiempo deja de girar, no puedo ver esos ojos, no de esa manera. Saco mi navaja, no me iré de aquí sin venganza, gritas horrorizada, era de esperarse, nunca me habias visto con algo con lo que pudiera hacerte daño en las manos, vuelvo a tus ojos, ahora hay miedo en ellos, y de nuevo siento frio mi cuerpo, no te voy a lastimar, lo prometo, digo en un suspiro
No te voy a lastimar y es verdad, me armo de valor y la navaja va directamente a mi ojo izquierdo, no puedo verte sufrir y es mejor no verte. Gritas nuevamente mientras el enorme chorro de sangre te cubre.
Me duele demasiado, pero no tanto como para soltarte, la sangre sigue cubriendote la cara, la ropa. Sigues gritando y te digo confeso que venía aquí por venganza, no podía soportar que alguien te hubiera dañado de esa manera, ni siquiera yo.
De cualquier modo, mi intención siempre fue protegerte de cualquiera que intentara hacerte daño, nunca pensé que alguna vez tuviera que protegere de mi mismo. Te veo, estas asustada de lo que yo pueda seguir haciendo, seguirte haciendo. No lo tolero, no me tolero. Mi respiración ya de por si agitada está a punto de parecer insoportable, no tolero haberte hecho eso, te beso con pasión, tienes ese sabor a hierro que tiene la sangre, me evitas, no tolero que esto deba ser así. Con la navaja, te corto el cuello, de lado a lado, ahora o soy quien se mancha con tu sangre, no importa, debe ser el néctar de los dioses que me baña por fin. te beso y ahora parece que no tienes fuerza para evitarme, con un dedo tomo un poco de tu sangre y la pruebo. Los dioses deben estar celosos de tu sabor.
Me tranquilizo y veo lo que hice, no soporto el hecho. Te maté, te maté. La navaja pasa de lado a lado de mi cuello. caigo sobre ti y el enorme charco de sangre que hemos hecho juntos. Juntos.
Bien hace mucho que no escribia, de hecho les sigo deviendo un cuento, como ya había mencionado tambien escribo poemas, que en realidad creo que se me dan mejor que los cuentos, espero que les agrade más que los cuentos jeje
Hoy recordé tu risa
Y como brisa veraniega
Que embriago mi prisa
Recordé tus suaves caricias
—–
Hoy recordé tu risa
Tus ánimos y mi alegría
Que se juntaban como mágica vida
Que llenaba el cuarto de una suave llovizna
———–
Llovizna de mi alma o de la vida
Que igual tomó la suspicacia
De ser igual que mi prisa por no ser mía
Y se alejo sintiendo que todo se caía
——-
Y algún día recordaré de nuevo esa caricia
Que me dejo en libertad para beber del alma
Y del veneno de cualquiera que posase en mi su vista
Introducción, que no tiene nada que ver con el cuento donde los amenazo para que empiecen a comentar:
Muy bien, ha llegado el punto crucial donde ustedes dan algo de retroalimentación al sitio. Por supuesto, no espero que sea algo gratuito, sino que espero darles algo a cambio. ¿que puedo tener yo que ustedes quieran? Una muy divertida imaginación y una amenza. Así que, empiezan a dejar comentarios o yo no dejaré de escribir historias sexosas cada vez más subidas de tono, no es broma. Aunque realmente creo que debería ser al revés, si, al revés es mejor. Empiecen a comentar o dejo de escribir historias sexosas cada vez más subidas de tono. Y ahora si, disfruten el cuento de hoy.
Estaba con los ojos vendados, en un sótano himedo, con las manos atadas a algo que debiera estar colgando en el techo, cadenas colgaban de mis pies, desnuda, con mi sexo ya lastimado por haber estado tantas horas sobre el borde de madera de algo que seguramente pasaría por un potro que se me encajaba miserablemente, intentando mantener el equilibrio lastimandome lo menos posible, cada movimiento era bastante doloroso. De repente escucho como se abre la puesta.
- Déjame salir.- Alcancé a refunfuñar poco antes de sentir un latigazo en los senos que me hace gritar.
- No te dí permiso para que hablaras.- Recalca mi amo, me da un par de nalgadas que casi me hacen perder el equilibrio.
- Ay minita, apenas llevas un día aquí, es normal que no te sientas a gusto aún, pero quedate tranquila que yo me voy a encargar de tí. Me encargaré de todas tus necesidades, tu alimentaci´n, tu aseo, tu goce, tu educación.- Decía mientras me pasaba una mano por el pelo y la otra acariciaba mi sexo, que con la sobre sensibilidad que me había dado el estar tantas horas sobre ese trozo de madera, me causaba daño hasta ese minusculo roce.
Intentaba moverme para esquivar su tacto, pero eso era mucho más doloroso. No tenía opción sino quedarme lo más quietecita posible. Me quitó las amarras de los brazos y me bajó del potro para lanzarme al pegajoso piso del sótano, caí boca abajo, intenté levantarme pero mis brazos no tenían fuerza y mi sexo lo sentía en carne viva, sin mencionar que todavía tenía la venda en los ojos.
Él se hinca y empieza a decirme palabras dulces, me empieza a pasar la lengua por las mejillas, por mis labios, mis lóbulos. Sigue lamiendo todo mi cuello, de arriba a abajo, continuando por el centro de mi pecho, por el canalillo entre nis senos, dejando que el azar decida su siguiente ruta, el azar marca mi pecho izquierdo, lo hace en espiral hasta llegar a mi pezón, lo lame en circulos por un largo rato. No ha metido ni las manos. Suavemente roza mi pezón con sus dientes, empieza a notarse mi respiración agitada, va aumentando la presión con sus dientes hasta que empiezo a sentir dolor, me quejo y se detiene.
- Te está gustando ¿verdad?. Me dice. Asiento con la cabeza.
- ¿Lo estás disfrutando?.- Vuelvo a asentir.
Me da sendo bofetón que me hace titubear. – Y ¿cúando me pediste permiso para disfrutarlo?.- Me dice casi gritando. Yo no entiendo nada, primero me atiende con tal suavidad y luego me golpea.
- Como esta es tu primera ofensa, será perdonada, pero aún así, has de entender que solo estás aquí para el disfrute de tu amo en turno, a quien le debes el mayor de los respetos, quien sea tu dueño no es solo eso, es tu dios. Tú no tienes el derecho sobre tu goce, ese también pertenede a tu amo. Puedes, si tu amo lo permite, disfrutar junto con él y como él te lo pida.- Me decía mientras acariciaba mi sexo.
- Pero ya aprenderás las reglas, que para eso estoy yo aquí.- Continuó mientras me iba introduciendo un dedo.
- Hoy será el entender que todo tu goce no es tuyo, aprenderás a controlarlo. Así que no quiero que por ningún motivo vayas a correrte. A menos que yo te diga que puedes hacerlo.- Decía mientras ese dedo se habían convertido en dos, escarbando en mí.
Me dió un par de golpes a palma abierta en mi coño y me llevó a gatas a través del sótano a otra habitación donde había una silla. La silla estaba en el centro de la habitación, tomó un par de cuerdas y me hizo sentarme ahí. Ató mis manos a mi espalda y mis pies en la silla de manera que toda yo quedaba a su disposición, ofreciendome.
Encendió un par de velas aromáticas que dejó a mi lado, sacó un par de consoladores y los dejó junto a las velas. Comenzó nuevamente su ataque. Me empezaba a pasar la lengua por el vientre, mientras me acariciaba los brazos, las piernas, los senos. Del vientre subió a mis pechos y nuevamente mordía mis pezones, ahora con más fuerza, intentaba no gritar.
Empezó a acariciar mi sexo con firmeza, me pasaba la lengua al rededor de los ojos, me mordia el cuello con la fuerza suficiente para que no gritara, me empezó a besar, a esasa alturas con la excitación que me había producido, no dudé en contestar ese beso como debía, seguía acariciando mi sexo intentando introducir un dedo.
Ese dedo se convirtió en dos, y el morreo que me estaba dando hacía bastante obvio que necesitaba más. Empezaba a sentirse el aroma de las velas. Me dejó para bajar con su lengua hasta mi sexo. Lo lamía lento, de arriba a abajo.
Luego en círculos, por un largo rato. Sus manos se entretenían con mis pechos. Finalmente se decidió a empezar con mi clítoris. Le daba pequeños estoques con su lengua para luego succionarlo con tal fuerza que apenas si podía contenerme, lo ponía entre sus dientes y sus labios haciendo una especie de vuelta que me estaba volviendo loca. Cuando notó que estaba a punto de venirme, se detuvo, me miró a los ojos y dijo. – ¿No te dije que no quería que te corrieras?
Me soltó un bofetón que me levantó con todo y silla.
- Ahora verás que no debes desobedecerme.- Decía. Yo solo podía llorar y gritarle que no me hiciera daño.
- Intentaste desobedecerme y eso te merece un castigo.- Decía con una malévola sonrisa.
- Déjame ir, te lo suplico.- Me calló con otro bofetón argumentando que tampoco le había pedido permiso para hablar. Tomó las velas y empezó a derramar cera caliente sobre mis senos, yo gritaba y al mismo tiempo era callada por su amenaza de que no siguiera o me iría peor.
Seguía derramando cera caliente sobre mis senos, inclinó un poco la silla para empezar a derramar cera sobre mi sexo. Grité y grité y el continuaba.
- Para que entiendas que no es broma. Y la próxima vez empieces a controlarte. ¿yá se te bajó la calentura?.- Me pregunta, era claro que si. Muevo la cabeza en forma afirmativa.
Me desata de la silla y me lleva a la pared del fondo, hay unos grilletes suspendidos y me los coloca, quedo viendo a la pared. Mis pies tambien son atados y quedan separados. Va por los consoladores y me los empieza a tallar por la espalda, por las nalgas, por las axilas, mi cuello. Lo hace con demasiada fuerza, me lastima. Se hinca y empieza a morder mis nalgas mientras no deja de pasar el consolador por todo mi cuerpo, con la otra mano empieza a separar mis nalgas y lame mi ano.
Lento y en círculos, me parece que tiene una afición por los círculos. Intenta introducir su lengua deja el consolador en el piso e introduce un dedo en mi vagina. Mete y saca el dedo, su lengua, introduce otro dedo en mi vagina, quita su lengua de mi ano e introduce un dedo. Muerde mis nalgas con violencia, grito y afortunadamente ahora no le ha dado tanta importancia.
Mete otro dedo en mi ano y saca los de mi vagina, toma el consolador y lo mete. Lo siento entrar y salir, se levanta y pasa una mano por delante pare seguir el mete y saca del consolador mientras que siento su miembro erecto entre mis nalgas. Continua largo metiendola en mi ano, sin descuidar el consolador y mordiendome el cuello. Mis jadeos son clara señal que otra vez estoy a punto de terminar.
Lo nota y me dice.- ¿quieres que te castigue otra vez por intentar correrte sin mi permiso?
- ¿puedo correrme esta vez? Amo, por lo que mas quiera, déjeme déjeme esta vez.- Le suplico.
- Ya vas aprendiendo, tienes mi permiso.- Al oir esas palabras me corro como contadas veces lo había hecho en mi vida.
El no se detiene, sigue metiendomela en el ano y con el consolador en mi vagina por un largo rato más. Llegó un punto donde no pude soportarlo y le grité que parara. Me calla con un par de nalgadas que me vuelven a hacer gritar y reconsiderar la opción. Finalmente termina dentro de mí. Agradezco que salga de mi cuerpo.
- Vas aprendiendo bien para ser tu primer día, pero no puedo tolerar que hayas osado darme la orden de que me detuviera. Por eso, te quedarás ahí hasta que hayas aprendido la lección.- Dice mientras sale del cuarto, dejandome con las manos y pies atados por grilletes.
De eso hace 3 días, solo viene para darme agua y algo de alimento, preguntandome cada vez si es que yo ya he aprendido la lección. Mis muñecas estan sangrando por los grilletes, es peor cuando me quedo dormida. Ya he aprendido la lección.
Pues ya he dejado de hacerme pendejo con el diseño y ha quedado listo (nadamás me tardé una semana, que pena). De cualquier modo está lindo ¿verdad?. Todo para que se animen a venir con regularidad, y con la confianza de que lo que hacemos lo hacemos mientras estamos bajo los efectos etílicos del alcohol (de hecho ha sido pisco que me encontré guardado hace como 4 años en una caja).
Nada, simplemente eso, presumirles el diseño. Saludos.
P.D.: @poneja ¿dónde estás que no te veo? ¿ya viste que ahora no me hice guey?
Empezaba la primavera. Esa épocas en las que ves parejas reunirse no porque quieran conocerse, sino por esa misteriosa ecología que hace que funcione esta ciudad. ¿Amor a primera vista? pura mierda. Eso solo sirve para vender películas a niñatas que han sido maltratadas por los hombres en su vida y necesitan una retro-proyección de sus ideales masculinos porque no pueden aceptar que se les ha hecho tanto daño
que su única solución es la dulzura que no entienden que solo otra mujer puede darles.
Siempre te he mentido de que recuerdo como te conocí, estabamos demasiado drogados esa noche. Me gustaba creer que dios por fin me compensaba por todas las que me debía, cada que te veía era una nueva aventura, nos compenetrabamos tan sorprendentemente. Tú decías -Hola. Y yo sabía que significaba: “No digas nada, ha sido un día horrible. Vamos a tu cuarto a coger hasta que me cambie el humor o te desmayes, hoy no pienso ser amable”
Entrabamos en tu cuarto. Tu madre, supongo, se preguntaba (o se le antojaba) lo que hacíamos ahí dentro, durante tantas horas. Me besabas, a veces no me dejabas incluso respirar y tenía que apartarte, eso te molestaba mucho y me abofeteabas. Más que molestarme, sabías como me prendía que me golpearas, no podía gritar mucho pero si lo suficiente para que supieras cuanto me gustaba. Ya que veías que estaba sometido, me decías: “chúpamela”. De rodillas, como buena perrita que soy, iba hacia tí, te bajaba los pantalones y empezaba a lamerlo, con gusto, despacio, desde la base hasta la punta, una y otra vez. Mojaba mis labios con tu pre-sémen y así seguí por bastante rato hasta que me empezaba a doler el cuello.
Cuando empecé a bajar el ritmo, entonces, empezaba a notar tu exitación, eso me daba ánimos para seguir, sigo metiendomela en la boca, empiezo a sentir tus espasmos, susurras mi nombre: “esteban, ESTEBAN!!!!”. Te corres en mi boca, siento el sabor ácido y salado de tu esencia, lo trago como sé que te gusta.
Me levantas en vilo, siempre has sido musculoso y yo no soy precisamente robusto. Me arrojas a tu cama, rapidamente me quito la ropa. Recuerdo la última vez que no me la quité rápido, terminaste rasgandomela y luego yo no sabiendo como salir de tu casa con solo media playera y ni hablemos de los pantalones. Me quito la playera, me quito los pantalones. Me quedo boca abajo con los boxers, que sé que te encanta quitarme.
Te me acercas, siento tu alienteo en mi espalda, siento tus besos en mi espalda, lentos, delicados, sabes cuanto odio que te tomes tu tiempo, ahora soy yo quien te quiere denreo YA!!!.
Finalmente me das tregua y me quitas los boxers, muerdes mis nalgas, siento tu barba y me encanta. Me separas las nalgas con tus manos, lentamente empiezas a lamer mi ano, me encanta. Solo atino a retorcerme, me volteas y levantas mis piernas, me empiezas a dar la mejor mamada de mi vida mientras introduces un dedo en mi ano. Continua la mamada y ese dedo se convierte en dos, luego tres. Y aún así sigues dandome placer con tu boca. A cada vez que la chupas, siento tu barba raspando mis huevos, cada vez que notas que estoy a punto de correrme, bajas la intensidad para retomarlo con una sorprendente energía.
Me levantas en vilo otra vez y me dejas hincado en tu cama, dejandote una gran vista de mi culo, listo y completamente a tu disposición. Te grito en la medida de lo posible: “Mételo YA!!! YAAAA!!!”. Despacio, me besas el cuello y me dices: “No, no te la voy a meter”. Me consterno, me altero, pienso en golpearte, no puedes hacerme eso, me calientas para nada!!!. Mientras intento voltear y recriminarte, siento como me la metes de un solo empujón, eso no lo esperaba. Como te adoro. Doy un grito que estoy seguro que escuchó tu madre en el cuarto cruzando apenas el pasillo. Como te adoro. Me empiezas a dar tu virilidad de una manera ruda, varonil, sin compasión. Sabes que eso me encanta.
Me empiezas a dar con tal fuerza que apenas si puedo mantenerme callado, tomas mi verga y me empiezas a masturbar lentamente mientras me das la tuya con una rudeza sin igual, no entiendo bien como puedes tener tanto control.
Eyaculo una vez más sobre tu almohada y tu dentro de mí. siento tu semen en todos los intestinos, recorriendome, limpiandome. Terminamos rendidos, caigo sobre la cama y tú sobre mí, nos quedamos dormidos todavía yo con tu pene flácido dentro de mi culo.
Fué bastante fuerte, despertamos un par de horas después. Te digo cuanto te amo y tu te quedas callado, sé que lo dices pero no emites sonidos, no te es posible decir esas palabras en ese orden. Nos quedamos recostados y suena tu teléfono.
-Teléfono de Heberto, ¿quién habla?
-Andrea, ¿está Heberto por ahí?
-Si, te lo paso. Te paso el teléfono y noto como va cambiando tu expresión, noto ese brillo en tus ojos.
Mi cara empieza a desencajarse, la amas, LA AMAS!!! LA ODIO!!! Empiezo a golpearte, el teléfono sale volando por quien sabe donde. Me agarras los brazos y me pones contra la cama, me besas, me rehuso, lo sigues intentando hasta que me pones en una posición donde no puedo evitarte.
Correspondo tu beso, no me importa compartirte, no me importa que tus labios me sepan a veneno cada vez que sé que la ves a ella. Finalmente regresarás a mi.
Ten cuidado conmigo, cuentan las malas lenguas, que mi lengua es veneno, algunos me llaman sirena, otros solo manipuladora, yo solo me llamo Andrea.
Esto es solo mi pasado, no deseo ser lo que no soy o quieren hacerme creer que puedo llegar a ser.
Piensan que soy como soy, por querer ser “mala”, la maldad no se mide de esa manera, la maldad no puede ser medida sin comparación, y no existe regla alguna para medir eso, ni siquiera la bondad.
No me interesa, ni lo que digan lo que vienen ni los que van, generalmente lo repito constantemente para convencerme, no para convencer a los demás.
Estoy harta de esos problemas, el último fue un relajo, igual que el penúltimo, y el anterior, y el anterior, y probablemente el que venga siguiente será igual, siempre igual…Mañana probablemente la venganza llegue a mi puerta, y tendré que abrir.
Les contare el ultimo relajo, quizá fue hace unos meses atrás cuando conocí a este chico, era atractivo, buen verbo, encantador a simple vista, era todo lo que se podría llamar, digamos así, príncipe de cuento azul.
Dos copas enzima, y ya estaba de ligadora compulsiva, dos miradas, una sonrisa, una movida del cabello, de las caderas, un giño…
Se acerco, bailamos, tomamos juntos, me aprendí su nombre y el, el mío, despertamos en una misma cama, abrazados… como siempre
Siempre tenia que iniciar todo así, me tenia que ir, intercambio de teléfonos
-yo te marco- dijo el, y asentí pensando que nunca mas sabría de el, total
Dos días después, que es también siempre el momento para que marquen, me llamo, guarde su numero e iniciamos a salir, un abrazo, otro beso, otra ves en cama ajena
-Quieres ser mi novia? -Pregunto
-Si – conteste, con toda la franqueza posible
Un te quiero, seguido de un te amo, que nunca eh mentido, siempre es franco, y después de eso todo esta jodido! Jodido digo yo, por que en algún momento otras dos copas enzima y todo se va a la chingada!
No soy veneno, soy franca, y francamente después de un tiempo mando todo al demonio… no me interesa, no es lo que pensaba, no es lo que era en un inicio… todo cambia
Adiós, y ello lleva a la maldad, a ser de nuevo el veneno, cuidado que eres veneno…
Primero que nada, he de contarles como es que hemos llegado aquí. Yo estaba placidamente alcoholizandome bajo un poste que todavía alumbraba a esas fechas, un poste con bastante clase, lámpara de luz blanca y a cierta hora le pegaba la luna de una manera bastante interesante. Cuando de repente veo saltando por la calle a una coneja, cosa bastante extraña porque era un domingo y más extraña aún porque eran las tres de la mañana. Como buen caballero me levanto de mi poste, le hago una reverencia con mi sombrero de copa y le invito una copa. Con la borrachera que para esas horas ya traía, no me había dado cuenta de lo linda que era, con esas largas orejas y las futuras ojeras, cinturita extra coqueta y lentes que le daban un aire de intelectualoide que juntados con su cabello quebrado hacía las delicias de cualquier vagabundo. Y pues que la poneja (que así se presentó) se quedó ahí conmigo un rato, platicamos, nos entretuvimos y de una manera que todavía no alcanzo a comprender, se quedó a vivir conmigo. Me escribía poemas y yo le escribía cuentos, me mostraba sus habilidades y yo le enseñaba matemáticas.
Uno de esos dias buenos en que el sol está que calienta el pasto y ves un par de autonautas haciendote preguntas tontas, uno de esos autonautas nos regaló una computadora, un tal Miguel Alemán que andaba con una onda de la modernidad y un traje de muy mal gusto. Pues ya con una computadora a plena disposición, solo fue cosa de sacar un par de cables del poste y robarnos la señal de un StarBucks que, a muy mi pesar (pues le quitaba bastante clase al lugar), había crecido frente a nuestro poste. Y así pasaban los días, peleabamos a muerte por el uso de la computadora, para cada uno utilizarla en los intereses propios, hasta que un buen día, decidimos que la vida en conjunto tenía que ser algo más que quedarnos despiertos hasta las cuatro de la mañana escribiendonos cuentos. Y así decidimos usar un saludo como bandera de batalla y henos aquí. Publicando los resultados de largas y divertidas noches, esperando entretener a quien pase frente a nuestro poste por la misera cantidad de una sonrisa o lo que sus amables dedos gusten dejar en los comentarios. Disfruten la lectura que seguramente habrá más.