Finalmente regresarás a mi

Septiembre 12th, 2008 by cleek

Empezaba la primavera. Esa épocas en las que ves parejas reunirse no porque quieran conocerse, sino por esa misteriosa ecología que hace que funcione esta ciudad. ¿Amor a primera vista? pura mierda. Eso solo sirve para vender películas a niñatas que han sido maltratadas por los hombres en su vida y necesitan una retro-proyección de sus ideales masculinos porque no pueden aceptar que se les ha hecho tanto daño
que su única solución es la dulzura que no entienden que solo otra mujer puede darles.

Siempre te he mentido de que recuerdo como te conocí, estabamos demasiado drogados esa noche. Me gustaba creer que dios por fin me compensaba por todas las que me debía, cada que te veía era una nueva aventura, nos compenetrabamos tan sorprendentemente. Tú decías -Hola. Y yo sabía que significaba: “No digas nada, ha sido un día horrible. Vamos a tu cuarto a coger hasta que me cambie el humor o te desmayes, hoy no pienso ser amable”

Entrabamos en tu cuarto. Tu madre, supongo, se preguntaba (o se le antojaba) lo que hacíamos ahí dentro, durante tantas horas. Me besabas, a veces no me dejabas incluso respirar y tenía que apartarte, eso te molestaba mucho y me abofeteabas. Más que molestarme, sabías como me prendía que me golpearas, no podía gritar mucho pero si lo suficiente para que supieras cuanto me gustaba. Ya que veías que estaba sometido, me decías: “chúpamela”. De rodillas, como buena perrita que soy, iba hacia tí, te bajaba los pantalones y empezaba a lamerlo, con gusto, despacio, desde la base hasta la punta, una y otra vez. Mojaba mis labios con tu pre-sémen y así seguí por bastante rato hasta que me empezaba a doler el cuello.

Cuando empecé a bajar el ritmo, entonces, empezaba a notar tu exitación, eso me daba ánimos para seguir, sigo metiendomela en la boca, empiezo a sentir tus espasmos, susurras mi nombre: “esteban, ESTEBAN!!!!”. Te corres en mi boca, siento el sabor ácido y salado de tu esencia, lo trago como sé que te gusta.

Me levantas en vilo, siempre has sido musculoso y yo no soy precisamente robusto. Me arrojas a tu cama, rapidamente me quito la ropa. Recuerdo la última vez que no me la quité rápido, terminaste rasgandomela y luego yo no sabiendo como salir de tu casa con solo media playera y ni hablemos de los pantalones. Me quito la playera, me quito los pantalones. Me quedo boca abajo con los boxers, que sé que te encanta quitarme.

Te me acercas, siento tu alienteo en mi espalda, siento tus besos en mi espalda, lentos, delicados, sabes cuanto odio que te tomes tu tiempo, ahora soy yo quien te quiere denreo YA!!!.

Finalmente me das tregua y me quitas los boxers, muerdes mis nalgas, siento tu barba y me encanta. Me separas las nalgas con tus manos, lentamente empiezas a lamer mi ano, me encanta. Solo atino a retorcerme, me volteas y levantas mis piernas, me empiezas a dar la mejor mamada de mi vida mientras introduces un dedo en mi ano. Continua la mamada y ese dedo se convierte en dos, luego tres. Y aún así sigues dandome placer con tu boca. A cada vez que la chupas, siento tu barba raspando mis huevos, cada vez que notas que estoy a punto de correrme, bajas la intensidad para retomarlo con una sorprendente energía.

Me levantas en vilo otra vez y me dejas hincado en tu cama, dejandote una gran vista de mi culo, listo y completamente a tu disposición. Te grito en la medida de lo posible: “Mételo YA!!! YAAAA!!!”. Despacio, me besas el cuello y me dices: “No, no te la voy a meter”. Me consterno, me altero, pienso en golpearte, no puedes hacerme eso, me calientas para nada!!!. Mientras intento voltear y recriminarte, siento como me la metes de un solo empujón, eso no lo esperaba. Como te adoro. Doy un grito que estoy seguro que escuchó tu madre en el cuarto cruzando apenas el pasillo. Como te adoro. Me empiezas a dar tu virilidad de una manera ruda, varonil, sin compasión. Sabes que eso me encanta.

Me empiezas a dar con tal fuerza que apenas si puedo mantenerme callado, tomas mi verga y me empiezas a masturbar lentamente mientras me das la tuya con una rudeza sin igual, no entiendo bien como puedes tener tanto control.

Eyaculo una vez más sobre tu almohada y tu dentro de mí. siento tu semen en todos los intestinos, recorriendome, limpiandome. Terminamos rendidos, caigo sobre la cama y tú sobre mí, nos quedamos dormidos todavía yo con tu pene flácido dentro de mi culo.

Fué bastante fuerte, despertamos un par de horas después. Te digo cuanto te amo y tu te quedas callado, sé que lo dices pero no emites sonidos, no te es posible decir esas palabras en ese orden. Nos quedamos recostados y suena tu teléfono.

-Teléfono de Heberto, ¿quién habla?

-Andrea, ¿está Heberto por ahí?

-Si, te lo paso. Te paso el teléfono y noto como va cambiando tu expresión, noto ese brillo en tus ojos.
Mi cara empieza a desencajarse, la amas, LA AMAS!!! LA ODIO!!! Empiezo a golpearte, el teléfono sale volando por quien sabe donde. Me agarras los brazos y me pones contra la cama, me besas, me rehuso, lo sigues intentando hasta que me pones en una posición donde no puedo evitarte.
Correspondo tu beso, no me importa compartirte, no me importa que tus labios me sepan a veneno cada vez que sé que la ves a ella. Finalmente regresarás a mi.


Tags: , , , , , ,

Deja tu comentario