En la tienda
Marzo 12th, 2009 by ponejaNo sabía lo que podría esperar, esa mujer era tan susceptible a los cambios que era imposible predecir el estado de ánimo de su enamorada. No la entendía, al igual que no entendía a ninguna otra mujer en este mundo, podía ser la mujer mas tranquila, exhalando un aire de paz que se transmitía a cada uno de sus huesos, pero en la cama, llena de pasión podía ser la mas feroz de las amantes, la mas exigente que encontrara, incluso, en algunas ocasiones había podido jurar que era ninfomanía.
La amaba con todo su ser, y esperaba encontrarse con ella aquella noche, aunque habían predicho que seria desde la tarde, sabia que su enojo iba en aumento a medida que se atrasaba mas por el maldito trafico, pero nada se podía hacer. Todavía se sentía un poco enfermo y mareado por la fiebre de la tarde que había causado aplazar un poco mas la cita. La encontraría en su trabajo, en una tienda donde pocas cosas se vendían, y parecía atraer mas amantes a su niña que clientela. Se le revolvió el estomago al volver a imaginar esa escena que venia atormentándolo durante días, su niña coqueteando con cuanto chico atractivo le dedicara una calida sonrisa.
Seguía sin saber que encontraría en aquella tienda, un gatito tranquilo esperando ser acariciado con ternura, o una fiera fuera de si, capaz de aséele el amor en ese mismo instante, sin importarle la clientela? No lo sabía pero no se sentía con ánimos de la fiera, las enfermedades no son buenas afrodisíacas, prefería una cama tibia y su mano acariciando su cabeza, sus mimos y su voz tranquilizándolo.
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Sofía seguía aturdida, no había vendido nada y estaba aburrida. Se había vestido con un precioso vestido blanco transparente esperando atraer miradas ajenas que llenaran su lujuria y su egocentrismo. Miro a ambos lados de la calle, seguía sin haber nadie, solo el viento que acariciaba suavemente sus pezones tornándolos duros, y excitándola.
Llevaba tiempo esperando a su chico, se había enfermado, al menos se escuchaba así y había tardado mas de lo prometido. Quería que llegase pronto, encontrar esas manos que amaba tanto y que podrían calmar cualquier capricho con los que señora ardientemente en ese momento. Esa espera le molestaba tanto como el hecho de que no entrara nadie a la tienda. Se sentó frente al computador, a leer cuentos eróticos que llevaba ya un rato leyendo. Le fascinaba como esas palabras podían calentarle el cuerpo, como podían llenarle de caricias y contagiarle el calor escrito en ellas. Seguía pasando el tiempo, obscureciendo cada ves un poco mas.
Se levanto de su silla, al menos ya había más gente en las calles, que la miraban algunos con mirada perdida, otros con mirada llena de lujuria y sonrisa intrigante. Ella solo se limitaba a sonreír de vuelta, sintiendo su desesperación creciendo a cada momento. Sabia que el no sentiría el mismo fuego abrasador que sienta latir en su sexo, pero lo convencería de alguna manera u otra. También sabía que ni se imaginaba que su inocente gatita era ahora un tigre dispuesto a saltar a la menor provocación. Lo necesitaba, urgentemente.
Se sentía sola, expectante, caliente. Eso tenía que terminar ya.
.: Poneja :.
