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Tus Ojos (Final Ponejil)

Martes, Septiembre 23rd, 2008

Como podia olvidar tus ojos, esos ojos que en los que me perderia todos los dias de mi vida, en los que podia vivir en mi sueño, mi uelo e estar siempre contigo, o almenos eso crei, hasta que llamaste, un ida como cualquier otro para decirme que te irias a vivir lejos, y que no querias seguir a mi lado.

No era posible eso, no podias quitarme lo que era mio por derecho, yo vi primero esos ojos, yo los ame, y solo devian de verme a mi.

Recuerdo que ese mismo dia, arranque el telefono de la pared, y cerre mi casa con llave, no volveria a ver tus ojos, no volveria ver los ojos de nadie mas, ni siquiera los mios propios.

Lo intenté, vaya que lo intenté, iba a tu casa armandome de todo el valor posible para tocar tu puerta y pedirte explicaciones. No funcionaba, al estar mi puño a cinco centimetros de golpear tu puerta me acobardaba.

Salía corriendo, llorando, pensando en todo lo que vivimos. Los atardeceres en la torre latinoamericana seguidos de una ópera en bellas artes, un paseo por los antros de insurgentes, la condesa.

Mi esquizofrenia iba creciendo dia con dia, incluso tuve que ir a ver a un psicólogo, muy pulcro, siempre de traje, me desagradaba en varios aspectos pero no veía otra solución. Me animaba a que te confrontara, hasta que lo logró.

Claro, no fue absolutamente nada agradable, en especial por que ese dia habia tomado como estupido…estupidamente tome el consejo del psicologo, claro el definitivamente no queria que tomara, mucho menos que llevara mi navaja…

Asi que después de la juerga, llege a tu casa y toque como desesperado hasta que logre sacarte de tus casillas y que bajaras a hablarme, despues de acusarte de todo lo que podia acusarte y de amenazarte, termine llorando en tus piernas, arrepentido de todo lo que habia dicho antes

Sabías que eso es lo que tenía que pasar, no podía ser de otra manera. Nunca he podido ser demasiado agresivo contigo, aunque también sé que eso es lo que quieres. Siempre termino disculpándome, arrodillandome y humillándome ante tí.

Me hinco y miro a tu cara, tus ojos, esos ojos que por derecho me pertenecen. No puedo pensar en otra cosa, tus ojos empiezan a llenar todos y cada uno de mis pensamientos, son lo único que puedo ver, son la única cosa en el mundo.

Te lanzo un grito desgarrador, sabes que no puedo quitar mi vista de tus ojos, me lanzo sobre tí, te sostengo contra el piso, te digo cuanto te amo, cuanto te necesito, cuanto necesito esa mirada por las mañanas mientras tienes tu cabello alborotado. Te necesito.

Te necesito tanto, digo entre sollosos, mientras tu inicias a llorar, no puedes estar llorando, no con esos ojos, no debes de ser tú triste, siento como algo dentro de mi se rompe, que el tiempo deja de girar, no puedo ver esos ojos, no de esa manera. Saco mi navaja, no me iré de aquí sin venganza, gritas horrorizada, era de esperarse, nunca me habias visto con algo con lo que pudiera hacerte daño en las manos, vuelvo a tus ojos, ahora hay miedo en ellos, y de nuevo siento frio mi cuerpo, no te voy a lastimar, lo prometo, digo en un suspiro

————————————————————–(aqui inicia el final alternativo)

Te tomo de la cabeza, mientras sigues llorando, ahora con mas fuerza, acaricio tu cabello, que también ame tanto, y lo corto, casi a rape, gritas, se que lo que mas amas de ti después de tus ojos es tu cabello, tu me arrebataste esos ojos, yo te cobro con tu cabello. Se que te lastimo con lo fuerte que te jalo, así es como me duele alejarme de tus ojos.

Tomo todo lo que queda de tu cabello, te beso a la fuerza, y salgo corriendo

Despierto en un hotel, con una cruda increíble, que había pasado ayer? Veo lo que quedo de tu cabello tirado alrededor mió, y la almohada llena de lagrimas, me entra una punzada de dolor en el pecho, que había hecho?, te había lastimado,,..Salí de la cama con un brinco, y me miré el espejo, estupido, era un estupido, rompí el espejo, me sangraban las manos, no me importaba, ya no importaba, me agacho y tomo un pedazo de cristal del suelo, y me corto mas la mano, me acuesto esperando que todo termine, ya no puedo verte, no después de lo que te hice, no después de todo, tomo tu cabello y lo beso… nunca mas…


Tus ojos (final alcoholico)

Martes, Septiembre 23rd, 2008

Como podia olvidar tus ojos, esos ojos que en los que me perderia todos los dias de mi vida, en los que podia vivir en mi sueño, mi uelo e estar siempre contigo, o almenos eso crei, hasta que llamaste, un ida como cualquier otro para decirme que te irias a vivir lejos, y que no querias seguir a mi lado.

No era posible eso, no podias quitarme lo que era mio por derecho, yo vi primero esos ojos, yo los ame, y solo devian de verme a mi.

Recuerdo que ese mismo dia, arranque el telefono de la pared, y cerre mi casa con llave, no volveria a ver tus ojos, no volveria ver los ojos de nadie mas, ni siquiera los mios propios.

Lo intenté, vaya que lo intenté, iba a tu casa armandome de todo el valor posible para tocar tu puerta y pedirte explicaciones. No funcionaba, al estar mi puño a cinco centimetros de golpear tu puerta me acobardaba.

Salía corriendo, llorando, pensando en todo lo que vivimos. Los atardeceres en la torre latinoamericana seguidos de una ópera en bellas artes, un paseo por los antros de insurgentes, la condesa.

Mi esquizofrenia iba creciendo dia con dia, incluso tuve que ir a ver a un psicólogo, muy pulcro, siempre de traje, me desagradaba en varios aspectos pero no veía otra solución. Me animaba a que te confrontara, hasta que lo logró.

Claro, no fue absolutamente nada agradable, en especial por que ese dia habia tomado como estupido…estupidamente tome el consejo del psicologo, claro el definitivamente no queria que tomara, mucho menos que llevara mi navaja…

Asi que después de la juerga, llege a tu casa y toque como desesperado hasta que logre sacarte de tus casillas y que bajaras a hablarme, despues de acusarte de todo lo que podia acusarte y de amenazarte, termine llorando en tus piernas, arrepentido de todo lo que habia dicho antes

Sabías que eso es lo que tenía que pasar, no podía ser de otra manera. Nunca he podido ser demasiado agresivo contigo, aunque también sé que eso es lo que quieres. Siempre termino disculpándome, arrodillandome y humillándome ante tí.

Me hinco y miro a tu cara, tus ojos, esos ojos que por derecho me pertenecen. No puedo pensar en otra cosa, tus ojos empiezan a llenar todos y cada uno de mis pensamientos, son lo único que puedo ver, son la única cosa en el mundo.

Te lanzo un grito desgarrador, sabes que no puedo quitar mi vista de tus ojos, me lanzo sobre tí, te sostengo contra el piso, te digo cuanto te amo, cuanto te necesito, cuanto necesito esa mirada por las mañanas mientras tienes tu cabello alborotado. Te necesito.

Te necesito tanto, digo entre sollosos, mientras tu inicias a llorar, no puedes estar llorando, no con esos ojos, no debes de ser tú triste, siento como algo dentro de mi se rompe, que el tiempo deja de girar, no puedo ver esos ojos, no de esa manera. Saco mi navaja, no me iré de aquí sin venganza, gritas horrorizada, era de esperarse, nunca me habias visto con algo con lo que pudiera hacerte daño en las manos, vuelvo a tus ojos, ahora hay miedo en ellos, y de nuevo siento frio mi cuerpo, no te voy a lastimar, lo prometo, digo en un suspiro

No te voy a lastimar y es verdad, me armo de valor y la navaja va directamente a mi ojo izquierdo, no puedo verte sufrir y es mejor no verte. Gritas nuevamente mientras el enorme chorro de sangre te cubre.

Me duele demasiado, pero no tanto como para soltarte, la sangre sigue cubriendote la cara, la ropa. Sigues gritando y te digo confeso que venía aquí por venganza, no podía soportar que alguien te hubiera dañado de esa manera, ni siquiera yo.

De cualquier modo, mi intención siempre fue protegerte de cualquiera que intentara hacerte daño, nunca pensé que alguna vez tuviera que protegere de mi mismo. Te veo, estas asustada de lo que yo pueda seguir haciendo, seguirte haciendo. No lo tolero, no me tolero. Mi respiración ya de por si agitada está a punto de parecer insoportable, no tolero haberte hecho eso, te beso con pasión, tienes ese sabor a hierro que tiene la sangre, me evitas, no tolero que esto deba ser así. Con la navaja, te corto el cuello, de lado a lado, ahora o soy quien se mancha con tu sangre, no importa, debe ser el néctar de los dioses que me baña por fin. te beso y ahora parece que no tienes fuerza para evitarme, con un dedo tomo un poco de tu sangre y la pruebo. Los dioses deben estar celosos de tu sabor.

Me tranquilizo y veo lo que hice, no soporto el hecho. Te maté, te maté. La navaja pasa de lado a lado de mi cuello. caigo sobre ti y el enorme charco de sangre que hemos hecho juntos. Juntos.