No sabía lo que podría esperar, esa mujer era tan susceptible a los cambios que era imposible predecir el estado de ánimo de su enamorada. No la entendía, al igual que no entendía a ninguna otra mujer en este mundo, podía ser la mujer mas tranquila, exhalando un aire de paz que se transmitía a cada uno de sus huesos, pero en la cama, llena de pasión podía ser la mas feroz de las amantes, la mas exigente que encontrara, incluso, en algunas ocasiones había podido jurar que era ninfomanía.
La amaba con todo su ser, y esperaba encontrarse con ella aquella noche, aunque habían predicho que seria desde la tarde, sabia que su enojo iba en aumento a medida que se atrasaba mas por el maldito trafico, pero nada se podía hacer. Todavía se sentía un poco enfermo y mareado por la fiebre de la tarde que había causado aplazar un poco mas la cita. La encontraría en su trabajo, en una tienda donde pocas cosas se vendían, y parecía atraer mas amantes a su niña que clientela. Se le revolvió el estomago al volver a imaginar esa escena que venia atormentándolo durante días, su niña coqueteando con cuanto chico atractivo le dedicara una calida sonrisa.
Seguía sin saber que encontraría en aquella tienda, un gatito tranquilo esperando ser acariciado con ternura, o una fiera fuera de si, capaz de aséele el amor en ese mismo instante, sin importarle la clientela? No lo sabía pero no se sentía con ánimos de la fiera, las enfermedades no son buenas afrodisíacas, prefería una cama tibia y su mano acariciando su cabeza, sus mimos y su voz tranquilizándolo.
———————————————————————————————————————————————-
Sofía seguía aturdida, no había vendido nada y estaba aburrida. Se había vestido con un precioso vestido blanco transparente esperando atraer miradas ajenas que llenaran su lujuria y su egocentrismo. Miro a ambos lados de la calle, seguía sin haber nadie, solo el viento que acariciaba suavemente sus pezones tornándolos duros, y excitándola.
Llevaba tiempo esperando a su chico, se había enfermado, al menos se escuchaba así y había tardado mas de lo prometido. Quería que llegase pronto, encontrar esas manos que amaba tanto y que podrían calmar cualquier capricho con los que señora ardientemente en ese momento. Esa espera le molestaba tanto como el hecho de que no entrara nadie a la tienda. Se sentó frente al computador, a leer cuentos eróticos que llevaba ya un rato leyendo. Le fascinaba como esas palabras podían calentarle el cuerpo, como podían llenarle de caricias y contagiarle el calor escrito en ellas. Seguía pasando el tiempo, obscureciendo cada ves un poco mas.
Se levanto de su silla, al menos ya había más gente en las calles, que la miraban algunos con mirada perdida, otros con mirada llena de lujuria y sonrisa intrigante. Ella solo se limitaba a sonreír de vuelta, sintiendo su desesperación creciendo a cada momento. Sabia que el no sentiría el mismo fuego abrasador que sienta latir en su sexo, pero lo convencería de alguna manera u otra. También sabía que ni se imaginaba que su inocente gatita era ahora un tigre dispuesto a saltar a la menor provocación. Lo necesitaba, urgentemente.
Se sentía sola, expectante, caliente. Eso tenía que terminar ya.
Como podia olvidar tus ojos, esos ojos que en los que me perderia todos los dias de mi vida, en los que podia vivir en mi sueño, mi uelo e estar siempre contigo, o almenos eso crei, hasta que llamaste, un ida como cualquier otro para decirme que te irias a vivir lejos, y que no querias seguir a mi lado.
No era posible eso, no podias quitarme lo que era mio por derecho, yo vi primero esos ojos, yo los ame, y solo devian de verme a mi.
Recuerdo que ese mismo dia, arranque el telefono de la pared, y cerre mi casa con llave, no volveria a ver tus ojos, no volveria ver los ojos de nadie mas, ni siquiera los mios propios.
Lo intenté, vaya que lo intenté, iba a tu casa armandome de todo el valor posible para tocar tu puerta y pedirte explicaciones. No funcionaba, al estar mi puño a cinco centimetros de golpear tu puerta me acobardaba.
Salía corriendo, llorando, pensando en todo lo que vivimos. Los atardeceres en la torre latinoamericana seguidos de una ópera en bellas artes, un paseo por los antros de insurgentes, la condesa.
Mi esquizofrenia iba creciendo dia con dia, incluso tuve que ir a ver a un psicólogo, muy pulcro, siempre de traje, me desagradaba en varios aspectos pero no veía otra solución. Me animaba a que te confrontara, hasta que lo logró.
Claro, no fue absolutamente nada agradable, en especial por que ese dia habia tomado como estupido…estupidamente tome el consejo del psicologo, claro el definitivamente no queria que tomara, mucho menos que llevara mi navaja…
Asi que después de la juerga, llege a tu casa y toque como desesperado hasta que logre sacarte de tus casillas y que bajaras a hablarme, despues de acusarte de todo lo que podia acusarte y de amenazarte, termine llorando en tus piernas, arrepentido de todo lo que habia dicho antes
Sabías que eso es lo que tenía que pasar, no podía ser de otra manera. Nunca he podido ser demasiado agresivo contigo, aunque también sé que eso es lo que quieres. Siempre termino disculpándome, arrodillandome y humillándome ante tí.
Me hinco y miro a tu cara, tus ojos, esos ojos que por derecho me pertenecen. No puedo pensar en otra cosa, tus ojos empiezan a llenar todos y cada uno de mis pensamientos, son lo único que puedo ver, son la única cosa en el mundo.
Te lanzo un grito desgarrador, sabes que no puedo quitar mi vista de tus ojos, me lanzo sobre tí, te sostengo contra el piso, te digo cuanto te amo, cuanto te necesito, cuanto necesito esa mirada por las mañanas mientras tienes tu cabello alborotado. Te necesito.
Te necesito tanto, digo entre sollosos, mientras tu inicias a llorar, no puedes estar llorando, no con esos ojos, no debes de ser tú triste, siento como algo dentro de mi se rompe, que el tiempo deja de girar, no puedo ver esos ojos, no de esa manera. Saco mi navaja, no me iré de aquí sin venganza, gritas horrorizada, era de esperarse, nunca me habias visto con algo con lo que pudiera hacerte daño en las manos, vuelvo a tus ojos, ahora hay miedo en ellos, y de nuevo siento frio mi cuerpo, no te voy a lastimar, lo prometo, digo en un suspiro
No te voy a lastimar y es verdad, me armo de valor y la navaja va directamente a mi ojo izquierdo, no puedo verte sufrir y es mejor no verte. Gritas nuevamente mientras el enorme chorro de sangre te cubre.
Me duele demasiado, pero no tanto como para soltarte, la sangre sigue cubriendote la cara, la ropa. Sigues gritando y te digo confeso que venía aquí por venganza, no podía soportar que alguien te hubiera dañado de esa manera, ni siquiera yo.
De cualquier modo, mi intención siempre fue protegerte de cualquiera que intentara hacerte daño, nunca pensé que alguna vez tuviera que protegere de mi mismo. Te veo, estas asustada de lo que yo pueda seguir haciendo, seguirte haciendo. No lo tolero, no me tolero. Mi respiración ya de por si agitada está a punto de parecer insoportable, no tolero haberte hecho eso, te beso con pasión, tienes ese sabor a hierro que tiene la sangre, me evitas, no tolero que esto deba ser así. Con la navaja, te corto el cuello, de lado a lado, ahora o soy quien se mancha con tu sangre, no importa, debe ser el néctar de los dioses que me baña por fin. te beso y ahora parece que no tienes fuerza para evitarme, con un dedo tomo un poco de tu sangre y la pruebo. Los dioses deben estar celosos de tu sabor.
Me tranquilizo y veo lo que hice, no soporto el hecho. Te maté, te maté. La navaja pasa de lado a lado de mi cuello. caigo sobre ti y el enorme charco de sangre que hemos hecho juntos. Juntos.
Empezaba la primavera. Esa épocas en las que ves parejas reunirse no porque quieran conocerse, sino por esa misteriosa ecología que hace que funcione esta ciudad. ¿Amor a primera vista? pura mierda. Eso solo sirve para vender películas a niñatas que han sido maltratadas por los hombres en su vida y necesitan una retro-proyección de sus ideales masculinos porque no pueden aceptar que se les ha hecho tanto daño
que su única solución es la dulzura que no entienden que solo otra mujer puede darles.
Siempre te he mentido de que recuerdo como te conocí, estabamos demasiado drogados esa noche. Me gustaba creer que dios por fin me compensaba por todas las que me debía, cada que te veía era una nueva aventura, nos compenetrabamos tan sorprendentemente. Tú decías -Hola. Y yo sabía que significaba: “No digas nada, ha sido un día horrible. Vamos a tu cuarto a coger hasta que me cambie el humor o te desmayes, hoy no pienso ser amable”
Entrabamos en tu cuarto. Tu madre, supongo, se preguntaba (o se le antojaba) lo que hacíamos ahí dentro, durante tantas horas. Me besabas, a veces no me dejabas incluso respirar y tenía que apartarte, eso te molestaba mucho y me abofeteabas. Más que molestarme, sabías como me prendía que me golpearas, no podía gritar mucho pero si lo suficiente para que supieras cuanto me gustaba. Ya que veías que estaba sometido, me decías: “chúpamela”. De rodillas, como buena perrita que soy, iba hacia tí, te bajaba los pantalones y empezaba a lamerlo, con gusto, despacio, desde la base hasta la punta, una y otra vez. Mojaba mis labios con tu pre-sémen y así seguí por bastante rato hasta que me empezaba a doler el cuello.
Cuando empecé a bajar el ritmo, entonces, empezaba a notar tu exitación, eso me daba ánimos para seguir, sigo metiendomela en la boca, empiezo a sentir tus espasmos, susurras mi nombre: “esteban, ESTEBAN!!!!”. Te corres en mi boca, siento el sabor ácido y salado de tu esencia, lo trago como sé que te gusta.
Me levantas en vilo, siempre has sido musculoso y yo no soy precisamente robusto. Me arrojas a tu cama, rapidamente me quito la ropa. Recuerdo la última vez que no me la quité rápido, terminaste rasgandomela y luego yo no sabiendo como salir de tu casa con solo media playera y ni hablemos de los pantalones. Me quito la playera, me quito los pantalones. Me quedo boca abajo con los boxers, que sé que te encanta quitarme.
Te me acercas, siento tu alienteo en mi espalda, siento tus besos en mi espalda, lentos, delicados, sabes cuanto odio que te tomes tu tiempo, ahora soy yo quien te quiere denreo YA!!!.
Finalmente me das tregua y me quitas los boxers, muerdes mis nalgas, siento tu barba y me encanta. Me separas las nalgas con tus manos, lentamente empiezas a lamer mi ano, me encanta. Solo atino a retorcerme, me volteas y levantas mis piernas, me empiezas a dar la mejor mamada de mi vida mientras introduces un dedo en mi ano. Continua la mamada y ese dedo se convierte en dos, luego tres. Y aún así sigues dandome placer con tu boca. A cada vez que la chupas, siento tu barba raspando mis huevos, cada vez que notas que estoy a punto de correrme, bajas la intensidad para retomarlo con una sorprendente energía.
Me levantas en vilo otra vez y me dejas hincado en tu cama, dejandote una gran vista de mi culo, listo y completamente a tu disposición. Te grito en la medida de lo posible: “Mételo YA!!! YAAAA!!!”. Despacio, me besas el cuello y me dices: “No, no te la voy a meter”. Me consterno, me altero, pienso en golpearte, no puedes hacerme eso, me calientas para nada!!!. Mientras intento voltear y recriminarte, siento como me la metes de un solo empujón, eso no lo esperaba. Como te adoro. Doy un grito que estoy seguro que escuchó tu madre en el cuarto cruzando apenas el pasillo. Como te adoro. Me empiezas a dar tu virilidad de una manera ruda, varonil, sin compasión. Sabes que eso me encanta.
Me empiezas a dar con tal fuerza que apenas si puedo mantenerme callado, tomas mi verga y me empiezas a masturbar lentamente mientras me das la tuya con una rudeza sin igual, no entiendo bien como puedes tener tanto control.
Eyaculo una vez más sobre tu almohada y tu dentro de mí. siento tu semen en todos los intestinos, recorriendome, limpiandome. Terminamos rendidos, caigo sobre la cama y tú sobre mí, nos quedamos dormidos todavía yo con tu pene flácido dentro de mi culo.
Fué bastante fuerte, despertamos un par de horas después. Te digo cuanto te amo y tu te quedas callado, sé que lo dices pero no emites sonidos, no te es posible decir esas palabras en ese orden. Nos quedamos recostados y suena tu teléfono.
-Teléfono de Heberto, ¿quién habla?
-Andrea, ¿está Heberto por ahí?
-Si, te lo paso. Te paso el teléfono y noto como va cambiando tu expresión, noto ese brillo en tus ojos.
Mi cara empieza a desencajarse, la amas, LA AMAS!!! LA ODIO!!! Empiezo a golpearte, el teléfono sale volando por quien sabe donde. Me agarras los brazos y me pones contra la cama, me besas, me rehuso, lo sigues intentando hasta que me pones en una posición donde no puedo evitarte.
Correspondo tu beso, no me importa compartirte, no me importa que tus labios me sepan a veneno cada vez que sé que la ves a ella. Finalmente regresarás a mi.
Ten cuidado conmigo, cuentan las malas lenguas, que mi lengua es veneno, algunos me llaman sirena, otros solo manipuladora, yo solo me llamo Andrea.
Esto es solo mi pasado, no deseo ser lo que no soy o quieren hacerme creer que puedo llegar a ser.
Piensan que soy como soy, por querer ser “mala”, la maldad no se mide de esa manera, la maldad no puede ser medida sin comparación, y no existe regla alguna para medir eso, ni siquiera la bondad.
No me interesa, ni lo que digan lo que vienen ni los que van, generalmente lo repito constantemente para convencerme, no para convencer a los demás.
Estoy harta de esos problemas, el último fue un relajo, igual que el penúltimo, y el anterior, y el anterior, y probablemente el que venga siguiente será igual, siempre igual…Mañana probablemente la venganza llegue a mi puerta, y tendré que abrir.
Les contare el ultimo relajo, quizá fue hace unos meses atrás cuando conocí a este chico, era atractivo, buen verbo, encantador a simple vista, era todo lo que se podría llamar, digamos así, príncipe de cuento azul.
Dos copas enzima, y ya estaba de ligadora compulsiva, dos miradas, una sonrisa, una movida del cabello, de las caderas, un giño…
Se acerco, bailamos, tomamos juntos, me aprendí su nombre y el, el mío, despertamos en una misma cama, abrazados… como siempre
Siempre tenia que iniciar todo así, me tenia que ir, intercambio de teléfonos
-yo te marco- dijo el, y asentí pensando que nunca mas sabría de el, total
Dos días después, que es también siempre el momento para que marquen, me llamo, guarde su numero e iniciamos a salir, un abrazo, otro beso, otra ves en cama ajena
-Quieres ser mi novia? -Pregunto
-Si – conteste, con toda la franqueza posible
Un te quiero, seguido de un te amo, que nunca eh mentido, siempre es franco, y después de eso todo esta jodido! Jodido digo yo, por que en algún momento otras dos copas enzima y todo se va a la chingada!
No soy veneno, soy franca, y francamente después de un tiempo mando todo al demonio… no me interesa, no es lo que pensaba, no es lo que era en un inicio… todo cambia
Adiós, y ello lleva a la maldad, a ser de nuevo el veneno, cuidado que eres veneno…
Estaba molesto, realmente molesto. ?Como podias haberme hecho eso a mi?
No me dolia el hecho de que me hubieras traicionado sino el orgullo de saberme superior a todos los hombres al ver como te deseaban y tu no tenias ojos sino para mi.
Te sabia las intenciones desde el punto donde en pequenos espasmos de conciencia, la luz iluminaba mi cabeza y veia todo el universo en perspectiva (no solo el presente, sino hasta el futuro) y aun asi decidi intentar darte el beneficio de la duda o tal vez ese es el sentido correcto del amor de suerte tan que nadie puede ganar, empatar, siquiera intentar dejar el juego a la mitad. Menos palabreria y mas hechos.
II
Estaba triste, enteramente triste y decidido a reclamarte los motivos y tal vez algun tipo de retribucion que a esas alturas hubiera sido solo vanidad
Voy por la calle, veo un telefono publico e inmediato busco monedas para llamarte y advertirte en lo poco que creo merecemos de cordialidad. Me molesta el hecho de recordar tan correctamente tu numero telefonico
Marco Timbra una, timbra dos. Cuelgo y me pregunto si de verdad mereces tal gesto. Camino lentamente por la calle intentando explicarme como es que legamos a este punto de incertidumbre, como llegamos al punto donde voy caminando con un cuchillo hasta dondequiera que estes para acuchillarte por una simple sensacion de indiferencia en la inmensidad del tiempo. como llegamos al punto donde en lugar de separarnos nos quedamos uno al lado del otro intentando sobrellevar ocho anos de relacion en vez de tomar la decision de separarnos, por lo menos en cortesia, como llegamos al punto en que el amor que nos profesabamos se habia acabado.
Camino lentamente por la calle. Imagino el momento en que veas el cuchillo e intento predecir tu reaccion. ?Correras? p ?me preguntaras que intento hacer con eso? o igual que yo ?me esperas con un cuchillo mas grande? o ?te abalanzaras sobre mi?. No importa realmente si haces o no, sino la reaccion que tengas, pues todo este bastardo teatrito es para culminar en el momento en que me veas decidido a cortarte en pedacitos, ya sea que decida hacerlo o me quiebre en llanto al verte. Veo tu calle y me sudan las manos.
III.
Estas desnuda, recostada en tu cama viendo al espejo que hiciste clavar en el techo hace quien recuerda de anos para las noches interminables de pasion desmedida que soliamos tener y ese hecho pasa por tu cabeza haciendote esbozar una malevola sonrisa
Fumas como es tu costumbre, la decision esta tomada: no necesitas mas mierda a tu alrededor y estas dispuesta a hacer algo al respecto. El cigarro se consume y antes de terminarlo cae de tu mano sobre la cobija. No tarda mucho en encenderse.
Miras como va creciendo el pequeno trozo de rojo carbon hasta ser una pequena llama que va creciendo y creciendo, no te mueves y eso esta bien. La flama sigue creciendo y sigues inmovil, piensas en que ahora eres invisible porque el fuego te atraviesa y vuelves a sonreir con ese pensamiento. Sonidos de brasas y piel supurandose. El telefono suena una y suena dos veces. No te molestas en contestar.
Miras al espejo notando como tu piel va cambiando de color y textura, recuerdos fugaces de personas y cosas importantes en tu vida te llegan a la mente sin darles mayor importancia, no importa ahora. Notas que ya el humo debio haber inundado los pasillos del edificio de segunda donde esta tu departamento y al momento se escuchan gritos al otro lado de la puerta: “Angela!!! ANGELA!!!!!”. Sabes que soy yo pero no contestas. Golpes y golpes en la puerta.
La puerta cae.
IV
Me acerco a tu edificio, estoy nervioso. Si llegue a amarte tanto, ?como estoy dispuesto a matarte?
Subo las escaleras intentando decidir que decirte, que clase de explicacion darte, no es facil hacerle entender a la mujer que amas que sera asesinada por quien juro amar. Llego al piso indicado, saco el cuchillo y antes de hacer otra cosa, veo la espesa capa de humo en el pasillo, corro hasta tu puerta y grito: “Angela!!! ANGELA!!!” Se que estas ahi y no puedo evitar sentirme culpable. Golpeo la puerta hasta romperla.
Al entrar me quedo inmovil al verte ahi con la mitad de tu cuerpo en carne viva, rodeado en llamas. Me acerco a tu cama donde todavia estas recostada, me miras y sonries. Te tomo en mis brazos y al levantarte, una cantidad sorprendente de piel se queda pegada en la cobija y el sonido como velcro me estremece.
Te digo que todo saldra bien, que tal vez en algunos anos recordaremos esto con sonrisas, en medio de la casa de playa que siempre quisiste. Te aferras a mi y me preguntas de donde saque ese cuchillo.
-Es que venia a matarte
Lo tomas y sacas una lagrima.
-Tienes razon, todo va a salir bien ahora que estamos juntos. -Me dices.
Sonrio y te beso. Me quitas el cuchillo de las manos y lo ultimo que puedo sentir es como lo clavas en mi espalda.
Terminas tu cuento, me complacen tanto tus cuentos, como la mano que fue usada para escribirlos, esa mano que amo tanto, me miras de nuevo y preguntas si me gusto, y con otra sonrisa digo que si, un ultimo beso y te vas.
Dejando herrado este sentimiento que me atraviesa por el momento. Suspiro, al fin no debes de ser nada, no debo de pensar en ti como alguien que amo, no debo de dejar que ese sentimiento se interponga en mi mente.
Regreso a mi cama de donde justo antes acabas de salir, miro mi escritorio lleno de papeles, estúpidos papeles, como desearía arrojarlos lejos, quemarlos,y sin aviso se me viene a la mente tu cuerpo. Que tan bien se sentiría tirar esos trabajos y papeles inútiles y hacer el amor ahí? No importa, me regaño a mi misma, pensar tanto en ti es malo, no eres nadie, no debes de serlo.
Dormí demasiado la ultima noche, de verdad me dejaste muerta, sonrió ante ese recuerdo, que buena noche, hubiera sido mejor si te hubieras quedado, pero no tenias que haber corrido a brazos de la vieja esa, algún día le pasare la cuenta.
Camino por la calle, el aire me hace bien, aparte hoy es mercado y tengo que comprar buena fruta.De camino me topo con mi mejor amigo, iniciando el día y ya me esta recriminando de ti de nuevo. No eres tan malo, al menos no como el dice que eres, se que no me estas usando, yo se que no. Me enojo con el, que se tiene que estar entrometiendo entre nosotros. Le grito, odio que me trate así, no soy una niña.
Saco mi celular y te marco, me gustaría escuchar tu voz, tu calmante voz, sin darme cuenta inicio a llorar, un timbre…dos timbres… línea ocupada. Me colgaste, debes de estar con ella, maldita vieja, como me gustaría matarla. Compro cigarros, eso me calmara. Desde hace cuanto que no fumo? Un año? Dos? No importa, fumo.
Regreso a mi apartamento, me meto a la cama de nuevo, no me siento bien para trabajar, quiero recordar tu aroma y buscarlo en mis sabanas,cojo de nuevo el celular y marco a tu trabajo, ya no esta esa chica alrededor tuyo, contestas y dices que no te moleste, que estas trabajando y cuelgas.
Tomo la botella de alado de mi cama, justo donde la deje ayer, antes de dormirme llorando. Por que ya no contestas mis llamadas? Por que ya no me vienes a visitar? Te extraño tanto… Todo esto es culpa de ella, por que tienes que estar con ella, yo te amo.
Hace días que no voy al trabajo, no es importante, no quiero salir de mis sabanas, me recuerdan tanto tu cuerpo, ya no huelen a ti.
Suena el teléfono y corro a contestar, puede que seas tu con una disculpa, pero no escucho tu melodiosa voz, es mi mejor amigo, dice mi nombre y cuelgo, no quiero hablar con nadie que no seas tu.
Llaman a la puerta, no quiero abrir, aunque quizá seas tu con flores, o con chocolates, mejor aun arrodillado pidiendo disculpas, con mucho trabajo me levanto de mi refugio en la cama y corro a abrir
Es mi mejor amigo, que hace aquí? , me ve y ve el departamento, me dice que me veo muy mal, donde eh estado y por que es un desastre el departamento. Le grito, no le interesa, nunca le intereso, no sabe que te amo. Me grita, dice que mi vida es un desastre, que no siga haciendo eso, que todos me extrañan, mentiroso, lo odio, lo odio tanto, le pego, nunca lo había golpeado antes, lo golpeo de nuevo, lo odio! Lo odio!
Me abraza, no importa que lo haya golpeado, aun así me abraza, las lagrimas se corren por mi rostro, solo quiero llorar y lo abrazo, lentamente se inclina a mi oído y susurra, el no te ama.
Enfrente del Zoológico, a las 12 del día, el sol quedaba exactamente encima de mí y me quemaba, y mi cita no llegaba…por que demonios tardaba tanto… Recorrí la entrada con la mirada por quinta ves buscándole… seguía sin estar ahí
Esperar… esperar, esperar mas aun… que no me deje plantada. Ya le había hecho un favor al haber venido tan lejos de mi casa, teniendo tanta gente con quien salir, solo por se amigo… no podía creerlo, revise el reloj de nuevo… la una
Bien, no va a llegar… por que no podía salir con mis amigas! las extraño tanto, todas ocupadas… necesito algo mejor. Así que tome mis cosas y entre al zoológico, ya estaba ahí no?
Sin pensarlo, tome el primer camino por el cual se entraba y me entre en mis pensamientos… chicos. Así caminado sin rumbo termine enfrente de la jaula de los tucanes. Que bellos eran, me quede mirándolos un rato, sin realmente saber si estaba fijando la atención en ellos o en mis pensamientos. Me recordaron a aquel chico, el chico tucán.
Tucán eran tan guapo, tan increíble, tan varonil, tan inalcanzable y aun así fue mío, y me voto a las dos semanas… si los tucanes tan hermosos y tan creídos, solo se juntan con tucanes, solo con los de su tipo… y yo no era un tucán.
Seguí caminando, pase varias jaulas sin importancia y luego llegue a los perezosos, siempre cansados, como el chico perezoso, siempre fue meloso, extremadamente pegado a mí, aburrido. Bostece…si los perezosos son melosos y aburridos. Momento de descansar, entre al área de comida, recordé que no había comido nada, estúpida cita, es como la jaula de los leopardos, no encontré ninguno en ella, sonreí ante la idea, después se volvió una amplia carcajada. Que tonterías comparar chicos con animales
-Una hamburguesa con queso, sencilla por favor – Pedí a la cajera,
Page y espere a que la entregaran, y fui a sentarme cerca de jaulas llenas de pájaros con cristal para el área de comida
Que animal seria yo? un pájaro? no, bueno quien sabe, no creo que eso fuera importante, total. Comí mi hamburguesa lo más rápido que pude y volví a salir a donde estaban las jaulas
Mas changos… de esos eh tenido muchos, demasiados. Reí, si el mundo esta lleno de changos, pero son pocos los animales llenos de color, los que son leales, bellos, aunque todos son únicos.
Después el área de felinos, gatos, siempre salgo con gatos, el chico que estaba esperando podría ser clasificado dentro de estos, seria como un leopardo, y justamente, no se veía este por ningún lado en su jaula. Quizá también tuvo una cita con alguna gatita guapetona. Espero que no la haya dejada plantada
Suspiro… ahora salgo con 4 animales, un leopardo, un conejo, un lobo y un orangután…Debo de estar en celo para atraer tantos animales, pequeños y grandes, el conejo es quien por el momento las cosas estaban mejor, quizá fuera yo un conejo, o quizá un lobo? no para nada, no soy tan solitaria, y el orangután? No demasiado creído, creo que ya no saldré mas con el, no me gustan los simios
Mientras pensaba seguía caminando y regrese a la entrada, de nuevo en la entrada, y ahí estaba mi leopardo, tarde pero al fin había llegado. Después de saludarlo y de las miles de disculpas, entramos juntos al zoológico de nuevo. Lo tome del brazo y platicábamos de cada animal en cada jaula, y en una en particular, un leopardo me miro, enfrente de las barras, exhibiéndose con la mirada fija en mi como pidiendo disculpas…