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Love is in the Air

Miércoles, Febrero 11th, 2009

Si bueno señores, es hora oficial de iniciar las celebraciones ñoñas eh hiper mega divertidas del 14 de febrero… veamos tendremos bueno ya esta el tema que Cleek hizo muy amablemente  (y gay…muyyy gay), cacniones, sexys y ñoñas (entendemos de la gente melosa, y la gente – ponejo),  poemas extra, y bueno veremos que se nos ocurre jajaja. Y fotos, muchas muchas fotos! que creo que ya era hora para ellas jajajaja

 

.: Poneja :.


¿Qué estás dispuesto a aceptar?

Viernes, Diciembre 12th, 2008

Siempre en martes es cuando empiezan las cosas entretenidas. Lo conocí en un bar de Polanco, era algo tarde, me invitó a bailar, todo un dios en la pista. Como era de esperarse terminamos en su departamento aventandonos el faje más espectacular de todo el universo. Estaba completamente dispuesto a dejarme cojer por este semental que trabajaba en un hospital. Me daba unos lametones especialmente entretenidos entre el escroto y mi ano que me hacían desear mucho más.

- Desnudate, quiero sentir todo eso de tí dentro de mi.

Me besó como pocas veces recuerdo que hayan sucedido, puso una muy torpe excusa y de algún modo me sacó de ahí. No entendí muy bien como había pasado, estaba suficientemente ebrio y realmente no había entendido nada de eso. Por suerte, me había alcanzado a dar su número telefónico para llamarle “solo en caso de emergencia”, recuerdo había dicho.

Obviamente este era un caso de emergencia, estaba malcogido.

- Quiero verte
- Yo no
- Por favor
- Creo que escuchaste la primera vez
- Por favor
- ¿qué estás dispuesto a aceptar?
- Todo de tí
- ¿todo?
- Por favor

Sencillo y burdo truco para seducirlos, siempre caen con ese diálogo. Llego a su departamento, no espero a que diga palabra alguna y en cuanto abre la puerta me lanzo sobre el como si la vida se me fuera en ello. Estaba obscuro, me sacó del lugar una vez más, no realmente entiendo como pero así pasó.

- Te necesito, de verdad te necesito
- ¿qué estás dispuesto a aceptar?
- Ya te lo dije, todo de tí. Por favor.

Me cita en su hospital a las once de la noche, no reniego y llego sin repelar. Lo veo y lo repliego a una de esas divertidas salas para parto que estaba libre ese día. Me sienta en la silla dispuesta para la futura madre y empieza la faena. Me besa, me muerde el lóbulo, lame mis labios y mi cuello, sigue bajando y desabotonando mi camisa. Llegas al botón de mi pantalón y me vuelve a preguntar:

- ¿qué estás dispuesto a aceptar?
- ¡¡¡ TODO DE TÍ !!!

Le grito y lo beso, supongo que es lo único que puedo hacer. Desabrocha el botón de mi pantalón con sus dientes. Me da la mejor mamada que haya tenido en toda mi vida. Dios sabe que no puede compararse. Termina limpiando los restos de semen que se escurrieron por la comisura de sus labios.

Lo tomo en vilo, no es tan ligero pero logro hacerlo. Lo arrojo al sillón de parto donde me acaba de hacer ver el cielo, paso mi lengua por todo él, por lo menos la parte exterior, voy desabotonandote la camisa con singular paciencia. Deteniendome a cada 5 cenimetros para disfrutarlo todo lo posible. Me acerco a mi deseado trofeo voy desabotonando su pantalón y me detiene en seco otra puta vez. Ahora ya no pienso aceptarlo, así me lo coja a la fuerza, hoy es el día.

Le doy un bofetón casi puñetazo que lo hace dudar, por alguna razón no grita, mejor para mí. Tomo sus manos y las ato con los cordones de seguridad que tienen esas sillas, no intentó luchar pero pude ver como se le escapaban unas cuantas lágrimas. Le ato los pies a los aditamentos pegados a la mesa dispuestos para tal fin, con una voz timorata y muchas más lágrimas me dice: “Por favor, no. Hay algo que necesitas saber”. Por supuesto que no le hago caso y con los brios y con la calentura que ya traía puesta, voy literalmente rompiendo toda su ropa. Finalmente llego a la parte que me interesa de él y con muy poco cuidado intento fallidamente romper sus pantalones, la única opción es quitarlos como es debido, no muy sencillo por la posición en la que lo dejé pero al final los pude quitar lo suficiente para tenerlo en boxers.

Acerco mi cara a sus boxers, voy pasando la lengua por lugares muy poco estratégicos. Cada vez su llanto se vuelve más molesto.

- Espera. – Me dice entre sorbidas nasales de moco y voz chillona entrecortada

Sabe que no me voy a detener, finalmente voy quitando sus boxers. Nunca había visto nada igual. No supe que hacer, la única cosa que no pude evitar fueron las arcadas y soltar un largo chorro de vómito que manchó mi tan, hasta hace un par de segundos, preciado trofeo. Ahora si escucho el llanto mucho más agudo, no puedo siquiera pronunciar palabra pero él toma la iniciativa en eso.

- Cuando era no muy chico, mis papás decidieron hacerme la circuncisión pero al doctor no sé que le haya pasado, hizo mal el corte y. – Ahí se soltó en inconsolable llanto.

Salí corriendo, intentó llamarme un par de veces esa semana pero no contesté entonces ni pienso hacerlo.


Finalmente regresarás a mi

Viernes, Septiembre 12th, 2008

Empezaba la primavera. Esa épocas en las que ves parejas reunirse no porque quieran conocerse, sino por esa misteriosa ecología que hace que funcione esta ciudad. ¿Amor a primera vista? pura mierda. Eso solo sirve para vender películas a niñatas que han sido maltratadas por los hombres en su vida y necesitan una retro-proyección de sus ideales masculinos porque no pueden aceptar que se les ha hecho tanto daño
que su única solución es la dulzura que no entienden que solo otra mujer puede darles.

Siempre te he mentido de que recuerdo como te conocí, estabamos demasiado drogados esa noche. Me gustaba creer que dios por fin me compensaba por todas las que me debía, cada que te veía era una nueva aventura, nos compenetrabamos tan sorprendentemente. Tú decías -Hola. Y yo sabía que significaba: “No digas nada, ha sido un día horrible. Vamos a tu cuarto a coger hasta que me cambie el humor o te desmayes, hoy no pienso ser amable”

Entrabamos en tu cuarto. Tu madre, supongo, se preguntaba (o se le antojaba) lo que hacíamos ahí dentro, durante tantas horas. Me besabas, a veces no me dejabas incluso respirar y tenía que apartarte, eso te molestaba mucho y me abofeteabas. Más que molestarme, sabías como me prendía que me golpearas, no podía gritar mucho pero si lo suficiente para que supieras cuanto me gustaba. Ya que veías que estaba sometido, me decías: “chúpamela”. De rodillas, como buena perrita que soy, iba hacia tí, te bajaba los pantalones y empezaba a lamerlo, con gusto, despacio, desde la base hasta la punta, una y otra vez. Mojaba mis labios con tu pre-sémen y así seguí por bastante rato hasta que me empezaba a doler el cuello.

Cuando empecé a bajar el ritmo, entonces, empezaba a notar tu exitación, eso me daba ánimos para seguir, sigo metiendomela en la boca, empiezo a sentir tus espasmos, susurras mi nombre: “esteban, ESTEBAN!!!!”. Te corres en mi boca, siento el sabor ácido y salado de tu esencia, lo trago como sé que te gusta.

Me levantas en vilo, siempre has sido musculoso y yo no soy precisamente robusto. Me arrojas a tu cama, rapidamente me quito la ropa. Recuerdo la última vez que no me la quité rápido, terminaste rasgandomela y luego yo no sabiendo como salir de tu casa con solo media playera y ni hablemos de los pantalones. Me quito la playera, me quito los pantalones. Me quedo boca abajo con los boxers, que sé que te encanta quitarme.

Te me acercas, siento tu alienteo en mi espalda, siento tus besos en mi espalda, lentos, delicados, sabes cuanto odio que te tomes tu tiempo, ahora soy yo quien te quiere denreo YA!!!.

Finalmente me das tregua y me quitas los boxers, muerdes mis nalgas, siento tu barba y me encanta. Me separas las nalgas con tus manos, lentamente empiezas a lamer mi ano, me encanta. Solo atino a retorcerme, me volteas y levantas mis piernas, me empiezas a dar la mejor mamada de mi vida mientras introduces un dedo en mi ano. Continua la mamada y ese dedo se convierte en dos, luego tres. Y aún así sigues dandome placer con tu boca. A cada vez que la chupas, siento tu barba raspando mis huevos, cada vez que notas que estoy a punto de correrme, bajas la intensidad para retomarlo con una sorprendente energía.

Me levantas en vilo otra vez y me dejas hincado en tu cama, dejandote una gran vista de mi culo, listo y completamente a tu disposición. Te grito en la medida de lo posible: “Mételo YA!!! YAAAA!!!”. Despacio, me besas el cuello y me dices: “No, no te la voy a meter”. Me consterno, me altero, pienso en golpearte, no puedes hacerme eso, me calientas para nada!!!. Mientras intento voltear y recriminarte, siento como me la metes de un solo empujón, eso no lo esperaba. Como te adoro. Doy un grito que estoy seguro que escuchó tu madre en el cuarto cruzando apenas el pasillo. Como te adoro. Me empiezas a dar tu virilidad de una manera ruda, varonil, sin compasión. Sabes que eso me encanta.

Me empiezas a dar con tal fuerza que apenas si puedo mantenerme callado, tomas mi verga y me empiezas a masturbar lentamente mientras me das la tuya con una rudeza sin igual, no entiendo bien como puedes tener tanto control.

Eyaculo una vez más sobre tu almohada y tu dentro de mí. siento tu semen en todos los intestinos, recorriendome, limpiandome. Terminamos rendidos, caigo sobre la cama y tú sobre mí, nos quedamos dormidos todavía yo con tu pene flácido dentro de mi culo.

Fué bastante fuerte, despertamos un par de horas después. Te digo cuanto te amo y tu te quedas callado, sé que lo dices pero no emites sonidos, no te es posible decir esas palabras en ese orden. Nos quedamos recostados y suena tu teléfono.

-Teléfono de Heberto, ¿quién habla?

-Andrea, ¿está Heberto por ahí?

-Si, te lo paso. Te paso el teléfono y noto como va cambiando tu expresión, noto ese brillo en tus ojos.
Mi cara empieza a desencajarse, la amas, LA AMAS!!! LA ODIO!!! Empiezo a golpearte, el teléfono sale volando por quien sabe donde. Me agarras los brazos y me pones contra la cama, me besas, me rehuso, lo sigues intentando hasta que me pones en una posición donde no puedo evitarte.
Correspondo tu beso, no me importa compartirte, no me importa que tus labios me sepan a veneno cada vez que sé que la ves a ella. Finalmente regresarás a mi.